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Rhizobium como simbiosoma en plantas leguminosas


Rhizobium como simbiosoma en plantas leguminosas

Es un hecho que todos los organismos se encuentran en interdependencia de una u otra manera; sin embargo, algunos de ellos llevan esta interrelación un poco más lejos. Hablamos de los simbiontes, una clase de organismos en los que esta interacción es tan estrecha que se requieren mutuamente para poder vivir. En este artículo de revisión, hablaremos sobre una pareja específica de simbiontes: las leguminosas y los Rhizobium.

El género Rhizobium agrupa a una clase de bacteria (Gram-negativa) que tienen la capacidad de “fijar” el nitrógeno ambiental al suelo. Estas bacterias viven en asociación con un grupo de plantas llamadas leguminosas (uno de los grupos más grandes de plantas). 

Antes de explicar cómo se produce el proceso de fijación de nitrógeno debemos entender por qué es importante este proceso. No todos los compuestos que poseen nitrógeno pueden ser asimilados por las plantas y no todas las plantas asimilan los mismos tipos de compuestos. La mayor parte del nitrógeno se encuentra en la atmósfera como nitrógeno molecular; en este estado es imposible de utilizar; por lo que requiere de un proceso bioquímico o físico llamado fijación en el que se “habilita” al nitrógeno. En los ecosistemas agrícolas, las bacterias Rhizobium, asociadas con aproximadamente 200 especies de plantas leguminosas, son las principales fijadoras de nitrógeno.(1) Debemos entender que el nitrógeno es un componente indispensable en las proteínas y, por ello, indispensable para la vida.

La relación entre estos organismos se produce en las células de las raíces de las leguminosas mediante la formación de simbiosomas. Estos simbiosomas son organelas que se producen por una diferenciación de la membrana celular llamada membrana peribacteroidal (PBM, por sus siglas en inglés). (2) A través de ella se da el intercambio de nutrientes; principalmente, formas de carbono reducido como suministro energético para las bacterias y nitrógeno fijado desde las bacterias hacia las plantas.

La formación de los nódulos requiere de la expresión coordinada de genes tanto de la planta como de la bacteria. Las señales químicas sintetizadas por las bacterias están basadas en aminoácidos modificados, homoserina lactona (AHL, por sus siglas en inglés), que llevan un sustituyente de cadena acil variable. Los estados iniciales de la formación requieren de la expresión de genes de la nodulación (Nod) por los rhizobios. El gen nodABCFELMN está involucrado en la síntesis de señales (factores Nod) que inducen a formación de nódulos. Estas señales son derivados acetilados de un oligo polímero de N-acetil glucosamina. NodF y NodE determinan el tipo de grupo acilo en la primera molécula de glucosamina del oligómero; mientras que NodL lleva a cabo una acetilación en la posición O del primer residuo. En paralelo, los Rhizobium secretan proteínas dependientes de calcio (llamadas NodO) que, probablemente, interactúan con las células a través de las membranas para estimular el proceso de infección. En los siguientes estadios el contacto entre las membranas celulares lleva un rol muy importante. La superficie bacteriana posee lipopolisacáridos (LPS), aunque aún no ha sido estudiado a fondo el rol de estos compuestos. (3) También es importante para la fijación un conjunto de transportadores de electrones (citocromos). Algunos compuestos producidos por las plantas, importantes para la simbiosis son algunas glicoproteínas y glicolípidos. Usando técnicas especiales se han localizado estos compuestos en el espacio peribacteroidal y en la membrana peribacteroidal.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Tomas Smith, Robert Smith. Ecología. Sexta edición. Madrid: Pearson Educación; 2007. 506 p. 

2. Michael K. Udvardi, David A. Day. Metabolite transport across symbiotic membranes of legume nodules. Plant Physiol. 1997; 

3. Prof. Allan Downie, Prof. Nick Brewin. Rhizobium leguminosarum [Internet]. [citado el 23 de octubre de 2016]. Disponible en: https://www.jic.ac.uk/science/molmicro/Rhizo.html



Reconocimiento indirecto de la presencia de bacterias

Reconocimiento indirecto de la presencia de bacterias

Presentación

Aun si no poseemos el material necesario como para observar en forma directa la presencia de bacterias podemos determinar su existencia, aunque no de forma directa. Esto tiene aplicaciones directas ya que existen una serie de situaciones en las que incluso si tenemos la capacidad de observar a las bacterias directamente elegimos no hacerlo, muestra de esto es el test del aliento desarrollado para evitar realizarle una biopsia al paciente y en vez de ello analizar los compuestos producidos por los microorganismos, siendo estos compuestos propios solo de ellos.
En esta entrada analizaremos una de las formas básicas de evidenciar la presencia de bacterias.

Marco teórico

Las bacterias poseen una serie de enzimas implicadas en su metabolismo que extraen los átomos de hidrógeno de sustratos específicos, liberándolos al medio. Este grupo de enzimas es conocido como deshidrogenasas. En esta práctica no nos concentraremos en un tipo específico de enzima sino en los productos de estas: los hidrógenos.
Al adicionar azul de metileno a un medio contaminado con bacterias, y por ende que posee enzimas deshidrogenasas, este reacciona con los átomos de hidrógeno producidos y se reduce, al reducirse pierde su coloración azul y se torna translúcida. 
Con todo esto, si observamos que la muestra inicialmente teñida de azul por el azul de metilo se va decolorando hasta volver a su color original podemos tener la certeza de que ese medio posee átomos de hidrógeno que posiblemente hayan provenido de sustratos  del medio catalizados por las enzimas deshidrogenasas de las bacterias.

Materiales

-Cinco muestras de leche de diferente procedencia.
-Azul de metileno.
-Cinco tubos de ensayo 15x150 mm.
-Cinco tapones para tubo de ensayo.
-Goteros.
-Marcador indeleble.
-Baño María de laboratorio.

Procedimiento

  1. Obtener cinco muestras de leche de diferente procedencia (en polvo, materna, fresca contaminada, yogurt bebible, evaporada).
  2. Vierta 5 mL de las muestras en cinco tubos de ensayo diferentes.
  3. Rotular con el marcador cada tubo de ensayo indicando su contenido.
  4. Adicionar 2 gotas de azul de metileno a cada tubo.
  5. Tapar cada tubo con el tapón estéril.
  6. Colocar los tubos en baño María a 37ºC,  esperar una hora.

Resultados y conclusiones

La siguiente tabla muestra la coloración inicial de las diferentes muestras:
Una vez transcurrido el tiempo observamos todas la muestras, excepto la muestra de leche contaminada, mantienen su coloración inicial. 
A partir de estos resultados confirmamos la presencia de enzimas deshidrogenasas en la leche contaminada y con ella la presencia de bacterias en ella.
Este experimento puede ser repetido con otros medios líquidos como agua estancada, agua potable y agua de río, etc. Un posible inconveniente es la sensibilidad de este experimento ya que requiere de una gran población bacteriana para poder evidenciar un cambio en la coloración, esto limita el tipo de muestras que pueden ser analizadas. Este inconveniente óptico puede ser corregido utilizando un espectrofotómetro para encontrar la variación en la coloración.

Extraído de:
Guía de laboratorio de Biología celular UNMSM, Lazo F, Suyo M, Vivas D, Lima, 2016, pág 8, 9 y 10 .